Reseña
Principales contaminantes
que afectan la calidad de los quesos y su control
Main contaminants that affect cheese
quality and their control
Aymara L. Valdivia Avila *
*Centro de Estudios Biotecnológicos, Universidad de Matanzas, Autopista a Varadero, km 3 ½, Matanzas, Cuba.
Correspondencia: aymara.valdivia@umcc.cu
Recibido: Noviembre, 2025;
Aceptado: Diciembre, 2025; Publicado: Febrero, 2026.
Antecedentes: El queso se considera un alimento importante en la
dieta debido a su valor nutricional y a los beneficios que proporciona a la
salud de los consumidores. Objetivo.
Valorar los factores que influyen en la calidad del queso, a partir de la
descripción de sus principales contaminantes. Desarrollo: Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva. La búsqueda
bibliográfica se realizó en el último trimestre de 2025. Se consultaron las
bases de datos Scopus, Scielo, Science
Direct y Dialnet. Se revisaron 160 artículos publicados durante el periodo
2010-2025. Se utilizó el gestor bibliográfico EndNote.
El queso es un producto rico en proteínas, minerales, vitaminas y grasas. Se
considera un alimento funcional, en cuya microbiota se encuentran bacterias
probióticas que ocasionan efectos beneficiosos a la salud. Su calidad depende
entre otros factores de la calidad de la leche utilizada para su elaboración.
Puede contaminarse con productos químicos, físicos o con microorganismos por lo
que es necesario tomar medidas higiénico sanitarias en toda su cadena
productiva para preservar la salud de sus consumidores. Conclusiones: El queso es un alimento importante en la dieta del
hombre por su contenido nutricional y los beneficios que su consumo ofrece a la
salud. Preservar su calidad es un objetivo esencial para sus productores. Entre los principales factores que influyen
en el deterioro de estos indicadores se destacan la calidad de la leche con que
se elabora y las condiciones higiénicas en las que se produce que deben
garantizar su inocuidad.
Palabras clave: alimentaria, contaminación inocuidad, leche (Fuente: AGROVOC)
Background: Cheese is considered an
important food in the diet due
to its nutritional
value and the health benefits it provides to
consumers. Objective. To assess the
factors that influence cheese quality, based on a description of its main
contaminants. Development: A
descriptive literature review
was conducted. The literature search was performed
in the last quarter of 2025. The Scopus, SciELO, ScienceDirect, and Dialnet databases
were consulted. A total of 160 articles published between 2010 and 2025 were reviewed. The EndNote bibliographic
manager was used. Cheese is a product
rich in protein, minerals, vitamins, and fats. It is
considered a functional food, as its microbiota contains probiotic bacteria that have beneficial health effects. Its quality depends,
among other factors, on the
quality of the milk used
in its production. It can be contaminated with chemical or
physical agents, or with microorganisms;
therefore, it is necessary to
implement hygiene and sanitation measures throughout its production chain to protect the
health of its consumers. Conclusions: Cheese is an important
food in the human diet due to
its nutritional content and the health benefits it offers. Preserving
its quality is an essential
objective for its producers. Among the main
factors influencing the deterioration of these indicators
are the quality of the milk
used in its production and the hygienic conditions under which it
is produced, which must guarantee
its safety.
Keywords: food, contamination, safety, milk (Source: AGROVOC)
INTRODUCCIÓN
Los productos lácteos se encuentran
entre los alimentos más importantes y necesarios en la cadena alimentaria,
principalmente para sectores vulnerables como los niños, enfermos y ancianos,
lo que condiciona una vigilancia especial a su calidad (Riverí
Charón et al., 2024). El consumo adecuado de leche y sus
derivados a lo largo de la vida es importante para la salud humana ya que estos
alimentos se caracterizan por su riqueza nutricional y valor biológico. Además,
poseen propiedades biológicas que contribuyen a proteger de algunas
enfermedades (Montoya Jaramillo et al., 2023).
El queso se considera un alimento
funcional, en cuya microbiota se encuentran bacterias probióticas, como los
géneros Lactobacillus y Bifidobacterium. Entre los efectos beneficiosos
demostrados de estos microorganismos, se encuentran: alivio a la intolerancia a
la lactosa, prevención de alergias, reducción del colesterol en el plasma,
inhibición de Helicobacter pylori y otros patógenos intestinales,
tratamiento de enfermedades como la diarrea asociada a la terapia con
antibióticos y la diarrea del viajero o afecciones inflamatorias y disminución
del riesgo asociado a la mutagenicidad y el cáncer (Santamarina-García et al., 2020; Arteaga-Garibay et al., 2023).
Actualmente, se registra un aumento
del crecimiento de la población a nivel mundial que repercute en que el
suministro de alimentos de calidad y seguros sea uno de los principales
problemas a los que se enfrentan muchos países. El incremento en la demanda de
la cantidad de alimentos genera desafíos en la calidad y seguridad alimentaria
e incrementa los riesgos asociados para la salud del consumidor (Cortés-Sánchez
et al., 2024).
Según Arteaga - Solórzano et al. (2021) a se debe
mantener una vigilancia constante sobre la calidad e inocuidad del queso,
debido a sus características nutritivas: rico en proteínas, minerales,
vitaminas y grasas. Contiene 37,0% de agua, 3,5% de carbohidratos, 23,0% de
proteínas, 33,0% de lípidos y 3,5% de minerales. Presenta lípidos saturados,
monoinsaturados, poliinsaturados y colesterol,100 g de queso aportan todas las
vitaminas liposolubles e insolubles, a excepción de la vitamina C
(Rodiles-López et al., 2023). Sin
embargo, su calidad higiénico sanitaria puede afectarse por diferentes factores
que si no se controlan traen graves problemas de salud y pérdidas económicas
para los productores. De ahí que el objetivo general de este trabajo es valorar
los factores que influyen en su calidad, a partir de la descripción de sus
principales contaminantes.
DESARROLLO
Se realizó una revisión bibliográfica
descriptiva acerca de los principales
contaminantes que afectan la calidad de los quesos y su control. La búsqueda bibliográfica se realizó en el
último trimestre de 2025. Se consultaron las bases de datos Scopus.
Scielo, Science Direct y Dialnet, utilizando las
palabras claves quesos, calidad de la leche, calidad del queso e inocuidad de
productos lácteos y del queso. Se revisaron trabajos publicados durante el
periodo 2010-2025. Se incluyeron 160 artículos, seleccionándose los que por su
contenido se correspondían con los objetivos propuestos y poseían un nivel de
actualidad adecuado a las exigencias de la revista. Se utilizó el gestor
bibliográfico EndNote.
Factores que
influyen en la calidad del queso
En las industrias de productos
lácteos el control de la calidad se sustenta en el estudio y análisis de la
leche cruda, ya que sus propiedades son determinantes para asegurar la calidad
e inocuidad de sus derivados (Darwesh et al.,
2025). Según Valdivia et al. (2021)
la calidad higiénico-sanitaria de la leche depende entre otros aspectos, de la
correcta realización de la rutina de ordeño, la higiene de las unidades
productivas y del personal que realiza el ordeño, las condiciones de
conservación y de transporte de este alimento.
La presencia de mastitis en los
rebaños se destaca entre las dificultades que afectan la calidad de este
producto en Cuba (Valdivia et al., 2022).
Esta patología ocasiona alteraciones en la composición proteica y lipídica, y
favorece la excreción de microorganismos a la leche que afectan su calidad y la
de sus derivados (Medrano et al.,
2020; Valdivia et al., 2020; Alejos et al., 2022; Valdivia et al., 2023).
El almacenamiento de la leche en
condiciones inadecuadas también ocasiona la pérdida de su calidad. Valdivia et al. (2020) refieren que la
conservación de este producto por más de 24 horas a bajas temperaturas favorece
el incremento en el número y la actividad de los microorganismos psicrófilos,
que crecen a temperaturas inferiores a 7°C. Estos producen enzimas
proteolíticas, lipasas y fosfolipasas termoestables que pueden degradar algunos
componentes de la leche y alterar su composición y la de sus derivados.
Mientras que su almacenamiento a temperaturas superiores a las recomendadas
puede provocar la proliferación de microorganismos que producen ácido durante
su crecimiento y también afectan la inocuidad de estos productos.
Otro factor a valorar es la presencia
de los microorganismos que conforman la microbiota final del queso y su
procedencia. Estos microorganismos se originan a partir de su adición
intencionada como parte del cultivo iniciador, pueden incluirse de manera natural
en los ingredientes empleados en la elaboración del queso o proceder del
ambiente de ordeño o la fabricación de este alimento y los materiales empleados
(Santamarina-García et al., 2020).
El contenido de cloruro de sodio o
sal influye en la calidad del queso ya que tiene entre sus funciones mejorar su
sabor. Sus bajas concentraciones pueden afectar el crecimiento de las bacterias
lácticas y modificar la capacidad de la caseína para unirse al agua (Prestes et al., 2020). El contenido de grasa
también influye en el sabor, textura y aroma del queso. Sin embargo, una
cantidad excesiva da lugar a una masa más fina y cremosa, pero puede provocar
un sabor rancio en los quesos duros de larga maduración (Mercanti
et al., 2004).
El cuajo es una mezcla de enzimas proteolíticas
que se utiliza para coagular la proteína de la leche en la producción quesera (Andrén, 2011). Este producto se puede elaborar localmente o
de manera industrial Arteaga-Solorzano et
al. (2021) valoraron el empleo de cuajo industrial como un factor positivo
para garantizar la inocuidad del producto final.
Por otra parte, es importante
destacar que la obtención y procesamiento de la leche y sus derivados implica
su exposición a riesgos de contaminación a partir de diversas fuentes. Los
contaminantes en los derivados lácteos pueden ser de naturaleza física, química
y biológica. A continuación, se ofrecerá una breve descripción de los
principales contaminantes de la producción quesera.
Contaminantes
físicos
La contaminación del queso con
cuerpos extraños puede ocurrir accidentalmente. La eliminación de este tipo de
contaminación depende de factores como el tipo de contaminante, la firmeza de
la masa del queso y si la contaminación se encuentra en la superficie o en la
masa. Si no se puede identificar el tipo de contaminante, el producto no será
apto para una transformación alimentaria posterior, y podría ocasionar
molestias o problemas de salud graves (Riverí Charón et al.,
2024).
Contaminantes
químicos
La presencia de productos químicos en
niveles superiores a los límites legalmente establecidos puede conducir a la
ingestión crónica de pequeñas dosis de estos compuestos que, al acumularse en
el organismo, y en función de su toxicidad, ocasionan severas afecciones en
diversos órganos y sistemas, constituyendo un importante problema de salud
pública (Reyna y Arteaga, 2022). Los principales contaminantes químicos de
interés en la tecnología quesera, que se pueden encontrar en la leche son:
antibióticos, pesticidas, metales pesados y residuos de sustancias utilizadas
en la limpieza y desinfección (Darwesh et al.,
2025).
Antibióticos
El uso indiscriminado de antibióticos
y el aumento de la resistencia de los microorganismos a estos fármacos se
considera como uno de los problemas fundamentales que enfrenta la humanidad
actualmente. Esta situación también constituye un reto para las industrias
biofarmacéutica y alimentaria (Camacho et
al., 2020). Actualmente, ha crecido la demanda de productos alimenticios
con mayor calidad, lo que obliga al sector pecuario a producir alimentos libres
de trazas de medicamentos que garanticen la salud de los consumidores
(Maldonado-Arias et al., 2022).
Generalmente la contaminación con
estos fármacos ocurre debido al incumplimiento de los tiempos de retiro de la
leche, su uso sin prescripciones, su empleo como aditivos alimentarios y a un
limitado o inexistente sistema de monitoreo (Darwesh et
al, 2025). Los residuos de los antibióticos en la leche tienen efectos
negativos en los consumidores como alergias o la aparición de flora resistente,
también tienen repercusiones tecnológicas en el queso como la presentación de
trastornos en la capacidad de acidificación de la leche e inhibición de los
cultivos iniciadores (Reyna y Arteaga, 2022).
Antihelmínticos
Los antihelmínticos se utilizan para
tratar parasitosis. Su uso incorrecto contribuye a su ingreso en la cadena
alimenticia, contaminando la leche. Entre estos fármacos se encuentran
benzimidazoles e imidazoles. En la leche la concentración de benzimidazoles no
es afectada por la cocción, el almacenamiento a bajas temperaturas, el horneado
o la acción de microondas. En el caso de los residuos de levamisol
se conoce que son estables durante los procesos de fermentación y el
tratamiento térmico del suero, persistiendo en los quesos (Reyna y Arteaga,
2022).
Pesticidas
La contaminación de la leche con
pesticidas generalmente se produce al suministrar al ganado plantas que se
pulverizaron sin respetar los plazos de espera recomendados. Los pesticidas
utilizados en la lucha contra insectos y otros parásitos en los establos
también representan un peligro, dependiendo de su toxicidad y estabilidad. Los
estables suelen ser más peligrosos aun cuando su toxicidad sea menor. Algunos
de estos compuestos pueden acumularse en el tejido adiposo del animal (Darwesh et al, 2025).
Metales pesados
Se consideran metales pesados los
elementos metálicos y metaloides, con una densidad mayor en comparación a otros
elementos metálicos (5 g/cm3 o un peso atómico entre 63,5-200,6
g/mol). Se encuentran ampliamente distribuidos en el ambiente e inducen
toxicidad sistémica incluso en bajos niveles de exposición (Reyna y Arteaga,
2022). La leche puede contaminarse con estos compuestos de manera exógena o
endógena. Exógena cuando la contaminación ocurre después del ordeño a partir
generalmente del utillaje, de modo endógeno si el animal lechero toma los
metales pesados con el agua o con el alimento y los elimina por la leche. Los
elementos más importantes que pueden aparecer en la leche son el cobre, cadmio,
plomo, cinc, estaño, hierro, mercurio, aluminio, arsénico y molibdeno (Darwesh et al, 2025).
Sustancias
utilizadas en la limpieza y desinfección
Las sustancias comúnmente utilizadas
en la limpieza y desinfección de los locales pueden contaminar la leche.
Aunque, si el enjuagado de estos productos se realiza correctamente, el riesgo
de su presencia es despreciable. En caso de un descuido importante por parte
del productor pueden alcanzar concentraciones de desinfectantes suficientemente
elevadas como para provocar una disminución de la actividad de las bacterias
lácticas en la leche que repercute en la calidad del queso (Reyna y Arteaga,
2022).
Contaminación
biológica
La contaminación biológica en la
industria quesera hace referencia fundamentalmente a la presencia de
microorganismos patógenos y los productos tóxicos derivados de ellos. La fuente de los microorganismos puede ser en
un inicio la leche como principal materia prima y/o estar relacionada con las
malas prácticas higiénicas.
Una de las mayores preocupaciones que
se generan en la industria alimentaria para garantizar la seguridad de sus
productos es la presencia de microorganismos patógenos. Debido a que la mayoría
de los brotes de enfermedades relacionadas con los alimentos se deben a estos
agentes biológicos más que a contaminantes químicos o físicos. Además, debe
tenerse en cuenta en este análisis que, si los microorganismos son destruidos
por un proceso posterior de cocción, pueden previamente haber producido toxinas
que dañan la salud (Arguello et al.,
2020).
Los quesos son productos ideales para
la proliferación microbiana por su contenido de carbohidratos, proteínas y
elevada humedad (Arguello et al. (2020).
Los microorganismos que con mayor frecuencia se asocian a la contaminación de
los quesos y que se consideran entre las principales causas de enfermedades de
transmisión alimentaria (ETA) son: Staphylococcus
aureus, Salmonella, Escherichia
coli, Listeria monocytogenes
y Coxiella burnetii. Sin
embargo, también se han asociado otras especies de microorganismos relacionadas
a brotes por el consumo de quesos contaminados como son, Campylobacter
spp, Brucella spp., Shigella spp., Clostridium perfringens
y Bacillus
cereus (El-Sayed et
al., 2022).
Según Martínez-Vasallo et al. (2019) la contaminación del queso
con S. aureus,
puede ocurrir por dos vías fundamentales. Directamente cuando los animales
están infectados y se utiliza leche cruda para elaborar el queso. La otra vía
ocurre cuando no se siguen las normas de higiene adecuadas, lo que trae como
consecuencia que el producto obtenido se contamine o que esta contaminación se
genere después de elaborado, como consecuencia de su inadecuado almacenamiento
(sin refrigeración) o por la exposición a ambientes contaminados (equipos y
superficies) en los lugares donde se comercializa y/o por parte de los
manipuladores de alimentos (portadores).
La presencia de Staphylococcus aureus en
muestras de queso se asocia al deficiente monitoreo de tiempo y temperatura de
la pasteurización y eventualmente a la contaminación cruzada por parte del
personal manufacturero. La contaminación con enterobacterias puede deberse a
deficiencias en el lavado de manos de los trabajadores (Santos et al., 2019).
Aranda et al. (2025) refieren
que el queso también es altamente susceptible a la contaminación por hongos
productores de micotoxinas, principalmente especies de los géneros Aspergillus
(A. niger, A. flavus)
y Penicillium (P. commune,
P. solitum, P. palitans y
P. crustosum).
Aflatoxinas
Las aflatoxinas se encuentran
ampliamente distribuidas, pueden afectar la productividad animal y la seguridad
alimentaria de la población. Tienen efectos tóxicos, mutagénicos,
teratogénicos, carcinógenos e inmunosupresores. Ingresan a la cadena
alimenticia por medio de la contaminación de los cultivos (Reyna y Arteaga,
2022).
Estas sustancias son producidas
fundamentalmente por hongos del genero Aspergillus, como las especies A. flavus y A. parasiticus,
en determinadas condiciones ambientales de humedad, temperatura y
disponibilidad de nutrientes. Se han identificado aproximadamente 18 tipos de aflotoxinas entre las que se consideran de mayor
importancia como contaminantes de los alimentos
se encuentran las Aflatoxinas B1, B2,
G1 y G2. La aflotoxina B1 (AFB1) es la más tóxica y
prevalente a nivel mundial, tiene potencial carcinogénico y citotóxico en
animales y humanos (Cravero-Ponso et al., 2020; Pichardo-Matamoros y
Elizardo-Matamoros, 2020).
Las AFM1 constituyen un metabolito producido a
través del citocromo P450 de los hepatocitos de la vaca lechera a partir de la
ingesta de los alimentos contaminados con AFB1 que puede atravesar las barreras
fisiológicas y ser excretada en leche, orina y heces. Esta toxina puede
encontrarse en la leche o productos lácteos y constituye un peligro para la
salud pública. Los límites máximo permisible de ésta toxina en leche y
productos lácteos son de 0,5 ppb ó
µg/L, CAA (Cravero-Ponso et al., 2020).
La exposición de los consumidores a
la AFMI se considera uno de los problemas de inocuidad alimentaria más
relevantes de la industria láctea ya que este compuesto se mantiene estable en
los procesos de pasteurización. En las vacas que consumen alimentos con AFB1 se
encuentran residuos de AFM1 en la leche dentro de 12-24 horas después de
ingerir el alimento contaminado y hasta el quinto día después de retirar este
alimento con una tasa de transferencia desde 0,30 hasta 7,26%. La transferencia
de AFB1 a AFM1 en la leche está correlacionada con la producción de leche. Las vacas más productivas son las que
secretan los niveles más altos de AFM1(Pichardo-Matamoros y Elizardo-Matamoros,
2020).
La degradación o inactivación de las aflotoxinas en los alimentos balanceados y la leche puede
realizarse por diferentes métodos entre los que se mencionan los físicos,
químicos o biológicos. El propósito de
estos tratamientos es reducir la biotransformación de la AFB1 a AFM1 en el
animal para disminuir la transferencia hacia la leche o bien sobre la leche
para reducir las concentraciones de AFM1. Entre las estrategias tecnológicas
más promisorias se destacan los adsorbentes (bentonita) más levaduras, el biocontrol (levaduras y Lactobacillus
sp) y la vacunación contra aflotoxinas
(Pichardo-Matamoros y Elizardo-Matamoros, 2020).
Detección de los contaminantes en
quesos
Con el propósito de minimizar los
riesgos de enfermedades y daños provocados por el consumo de alimentos se
llevan a cabo un conjunto de medidas de control que garanticen que llegue al
consumidor final un producto inocuo. La detección de los contaminantes que
pueden estar presentes en los derivados lácteos es esencial para garantizar
alimentos seguros. Cabe resaltar que cada etapa del proceso de elaboración de
los alimentos implica el control de los posibles contaminantes y al final del
ciclo productivo se hacen las verificaciones correspondientes al producto
final.
Durante el proceso productivo, la
eliminación de la contaminación física por material extraño se realiza por
varios métodos, los cuales se implementan una vez las materias primas entran en
la línea productiva. La primera etapa de eliminación de los peligros físicos
para la producción de queso es la filtración de la leche. Entre los métodos
para determinar los contaminantes físicos en etapas posteriores del proceso se
realiza la detección de metales, la inspección por rayos X y la espectroscopía
de infrarrojo cercano como principales tecnologías para la detección de
contaminantes físicos (Farag et al., 2023; Payne et al.,
2023)
Desde el punto de vista de la
contaminación biológica y química los esfuerzos se centran en aplicar técnicas
cada vez más sensibles y precisas con el fin de determinar los principales
contaminantes de esta naturaleza que tiene efectos en la salud humana. En este
sentido para la detección de microorganismos en las muestras, aunque no se
descartan y aún se emplean las técnicas convencionales dependientes de cultivo
microbiológico, existe la tendencia a utilizar métodos de inmunoensayo y
basados en las técnicas de biología molecular. Específicamente se han empleado
los biosensores para detectar Listeria monocytogenes en muestras de leche y queso. Estas
tecnologías se empelan fundamentalmente para minimizar los tiempos de espera al
obtener los resultados del ensayo, lo cual es determinante en la industria (El-Sayed et al.,
2022; Mushtaq et
al., 2025). Las aflatoxinas son detectadas en las muestras de queso a
través del empleo de varias técnicas analíticas, ya sea usando ELISA y los
métodos cromatográficos (Malissiova et al., 2024; Yousof
et al., 2024).
Para la detección de metales pesados
en productos lácteos se emplean métodos espectroscópicos y espectrofotométricos
(Macías-Andrade et al., 2025). Los
antibióticos son detectados a través de la cromatografía líquida de alta
resolución acoplada a la fluorimetría y también se
emplean los sensores químicos (Virto et al., 2022)
Factores de
riesgo que favorecen la perdida de la inocuidad de los derivados lácteos
La producción de leche y productos
lácteos inocuos depende básicamente de la calidad higiénica de la leche. Entre
las principales dificultades que enfrentan los productores de leche a pequeña
escala para obtener productos higiénicos se encuentran la comercialización,
manipulación y procesamiento informal y no reglamentada, la falta de incentivos
financieros para mejorar la calidad y el insuficiente nivel de conocimientos y
competencias en materia de prácticas higiénicas (Riverí
Charón et al., 2024).
En un estudio realizado en la ciudad
Juliaca en Perú por Chambí-Rodríguez et al. (2022) se identificaron algunas
de las dificultades que afectaban la comercialización del queso y que pudieran
influir en el desarrollo de intoxicaciones alimentarias causadas por este
alimento. Se comprobó que la mayoría de los proveedores no cuentan con los
implementos adecuados para una buena elaboración de este alimento, tampoco se
realizan inspecciones y seguimientos frecuentes de los registros sanitarios.
Por otra parte, Arguello et al. (2020) identificaron entre los
factores de riesgo asociados a la producción de queso: el grado de manipulación
durante el procesamiento, los conocimientos sobre higiene del proceso y la
forma de limpiar y desinfectar.
Arteaga-Solorzano et al. (2021) detectaron deficiencias en el proceso de
producción de queso fresco en Manabí, Ecuador que favorecieron la presencia de
elevados conteos de microorganismos en este producto. Destacándose, la
incorrecta rutina e higiene del ordeño, deficiente infraestructura con sistemas
de desechos inadecuados, no contar con los utensilios y envases que se
recomiendan para la elaboración de quesos, desprotección del ambiente exterior
del cuarto para la elaboración de este producto y que los trabajadores no
recibieron la capacitación relacionada con este proceso de elaboración.
Estos autores consideran que los
productores de queso requieren de instalaciones, equipamiento y utensilios
específicos para esta actividad que aseguren la inocuidad de la materia prima.
Se debe tener en cuenta también el Recuento de Células Somáticas de la leche.
Elevados valores de este indicador sugieren la presencia de mastitis con el
potencial riesgo de encontrar microorganismos zoonóticos como Staphylococcus aureus en este
producto. Otras dificultades
detectadas se corresponden con la falta de aplicación de correctos protocolos
de limpieza y desinfección de los equipos y de los procedimientos de ordeño, el
uso de agua de calidad microbiológica inadecuada y las deficientes condiciones
de almacenamiento de la leche.
Se ha comprobado experimentalmente
que a medida que se alarga el tiempo de almacenamiento del queso se incrementa
la carga microbiana. El queso fresco es muy susceptible al deterioro microbiano
por mohos, levaduras, microrganismos psicrótrofos y Enterobacteriaceas (Soria Herrera, 2020).
Medidas de
control
La toma de medidas que garanticen la
calidad de los productos y la implementación de acciones de prevención que
aseguren el cumplimiento estricto de las normas de manipulación sanitaria, de
limpieza y desinfección son elementos clave en la obtención de alimentos
inocuos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la contaminación de estos
productos puede ocurrir en cualquier punto de la cadena alimentaria de suministro
(Santos et al., 2019). Es fundamental
que las instalaciones de producción cumplan con estándares de higiene y calidad
para lograr este objetivo (Guzmán et al.,
2024).
La correcta implementación del
sistema de análisis de peligros y puntos críticos de control son elementos
clave en la gestión de la calidad del proceso de producción de quesos a fin de
obtener alimentos inocuos. Cabe destacar que si se toman las medidas (o se
cumplen) correspondientes a las buenas prácticas de higiene y manufactura en
cada etapa productiva se minimizan los riesgos de obtener quesos menos
contaminados que causen enfermedades transmitidas por este alimento (Farag et al.,
2023).
CONCLUSIONES
El queso es un alimento importante en
la dieta del hombre por su contenido nutricional y los beneficios que su
consumo ofrece a la salud. Preservar su calidad es un objetivo esencial para
sus productores. Entre los principales
factores que influyen en el deterioro de estos indicadores se destacan la calidad
de la leche con que se elabora y las condiciones higiénicas en las que se
produce que deben garantizar su inocuidad.
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Concepción y diseño de la
investigación: ALVA, YRF, AJRC; análisis e interpretación de los datos: ALVA,
YRF, AJRC; redacción del artículo: ALVA, YRF, AJRC.
Los autores declaran que no existen conflicto de intereses.