Original
Dinámica epidemiológica de un brote con
diagnóstico presuntivo de disentería porcina en precebas
y reproductoras en una granja de La Habana, Cuba
Epidemiological dynamics of an outbreak with
presumptive diagnosis of swine dysentery in pre-weaners and breeders on a farm
in Havana, Cuba
Yoirel J. Ruiz Triana *
, Manuel
Colas Chavez **
,
Gabriel Gorrín Armas ***
, Saray Alvarez Maqueira *![]()
*Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad Agraria de
La Habana (UNAH), San José de Las Lajas. Mayabeque, Cuba
**Departamento de Docencia e Investigaciones del Instituto
de Hematología e Inmunología. Plaza de la Revolución, La Habana. Cuba
***Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores
(CEPAVE) (UNLP-CONICET), La Plata, Buenos Aires, Argentina
Correspondencia: yoirelruiztriana@gmail.com
Recibido: Abril, 2026; Aceptado: Abril, 2026;
Publicado: Junio, 2026.
Objetivo.
Caracterizar la dinámica epidemiológica de un brote de disentería porcina (DP)
en cerdos de las categorías de preceba y reproductora en una granja comercial
de ciclo completo. Materiales y métodos:
Se realizó un estudio observacional, longitudinal y retrospectivo de un brote
natural de 8 semanas. Se utilizó una población conformada por precebas (n=32) y reproductoras (n=257). Diariamente se
registraron casos nuevos, enfermos, recuperados y muertos. Con la herramienta Epizoind se calcularon indicadores semanales y globales de
prevalencia, incidencia, mortalidad y letalidad. El análisis estadístico
comparativo entre categorías se realizó mediante la prueba exacta de Fisher
(p<0,05) y el riesgo relativo (RR) con IC 95 %, utilizando el software Epi Info™ v7.2. Resultados:
En precebas, el brote fue agudo y explosivo con una
prevalencia de período del 100 %, una prevalencia promedio del 46,6 % y un pico
de incidencia del 59,1 % en la semana 5. La letalidad alcanzó el 25 % en
semanas pico y el 50 % al final. En reproductoras, la dinámica fue endémica de
baja intensidad (prevalencia máxima = 52,5%, promedio = 31,2%), sin nuevos
casos tras la semana 4 y la letalidad fue nula. La prueba exacta de Fisher
mostró diferencias altamente significativas en la letalidad global (21,9 % vs.
0 %; p<0,0001), prevalencia máxima de período (RR=1,91; IC 95 %: 1,45-2,51;
p<0,0001) y mortalidad global (RR=2,55; IC 95 %: 1,18-5,52; p=0,014). Conclusiones: La DP presentó dinámicas
opuestas según categoría. Las precebas fueron
altamente susceptibles con una morbilidad total y una letalidad significativa,
mientras que las reproductoras mostraron un brote endémico autolimitante sin
mortalidad. Se evidencia la necesidad de estrategias de control específicas por
categoría.
Palabras clave: cerdos,
preceba, reproductora, prevalencia, incidencia, letalidad (Fuente: AIMS)
Objective. To characterize the epidemiological
dynamics of a swine dysentery (SD) outbreak in weaned and breeding pigs on a
commercial, full-cycle farm. Methods:
An observational, longitudinal, and retrospective study of an 8-week natural
outbreak was conducted. The study population consisted of weaned pigs (n=32)
and breeding pigs (n=257). New cases, illnesses, recoveries, and deaths were
recorded daily. Weekly and overall prevalence, incidence, mortality, and case
fatality rates were calculated using the Epizoind
tool. Comparative statistical analysis between categories was performed using
Fisher's exact test (p<0.05) and relative risk (RR) with 95% confidence
intervals, using Epi Info™ v7.2 software. Results:
In pre-weaned birds, the outbreak was acute and explosive, with a period
prevalence of 100%, an average prevalence of 46.6%, and a peak incidence of
59.1% in week 5. Case fatality reached 25% during peak weeks and 50% at the end
of the week. In breeder birds, the dynamics were endemic with low intensity
(peak prevalence = 52.5%, average = 31.2%), with no new cases after week 4 and
no case fatality. Fisher's exact test showed highly significant differences in
overall case fatality (21.9% vs. 0%; p<0.0001), peak period prevalence
(RR=1.91; 95% CI: 1.45-2.51; p<0.0001), and overall mortality (RR=2.55; 95%
CI: 1.18-5.52; p=0.014). Conclusions:
The disease pattern showed contrasting dynamics depending on the category.
Weaners were highly susceptible with significant overall morbidity and
mortality, while breeders showed a self-limiting endemic outbreak with no
mortality. This highlights the need for category-specific control strategies.
Keywords: pigs, weaners, sow, prevalence,
incidence, lethality (Source: AIMS)
INTRODUCCIÓN
La disentería porcina (DP) es una enfermedad
entérica mucohemorrágica de gran impacto en la
producción porcina a nivel mundial, causada por las espiroquetas anaerobias Brachyspira hyodysenteriae
y B. hampsonii
(Alvarez-Ordóñez et
al., 2013; Costa y Harding, 2020). Esta enfermedad se caracteriza por una
elevada morbilidad y una mortalidad variable que puede alcanzar tasas del 50-90
% en brotes agudos no controlados. Afecta principalmente a cerdos en
crecimiento y finalización (Harris et al.,
1972; Burrough, 2017).
La transmisión fecal-oral del agente es
altamente eficiente en sistemas de producción intensiva y su capacidad de
supervivencia en el ambiente puede extenderse hasta 112 días en heces a bajas
temperaturas. Esto favorece la persistencia y reinfección en las granjas
porcinas (Boye et al., 2001).
Estudios recientes de epidemiología molecular han revelado una compleja
estructura poblacional de B. hyodysenteriae, identificando linajes con perfiles de
virulencia y resistencia antimicrobiana específicos que podrían modular la
presentación clínica de la enfermedad (Pérez-Pérez et al., 2025). Sin embargo, la expresión clínica de la DP no
depende únicamente del patógeno. Factores dependientes del hospedador, como la
edad, el estatus inmunológico y la composición del microbiota intestinal juegan
un papel crucial. Se conoce que las cerdas adultas pueden actuar como
portadoras asintomáticas al eliminar el patógeno de forma intermitente y
contribuir al mantenimiento endémico de la infección, mientras que los animales
jóvenes son más propensos a desarrollar signos clínicos severos (Hampson y Burrough, 2019).
La DP es considerada una enfermedad endémica
que impacta negativamente la producción porcina nacional. Los sistemas de
producción enfrentan brotes periódicos que requieren intervención terapéutica.
Aunque la presencia de B. hyodysenteriae con perfiles de resistencia a
antimicrobianos comúnmente utilizados, como la tiamulina
y la lincomicina complica el control (Hampson et al., 2019) Por tal motivo, se
estudian tratamientos sin antibióticos que no contribuyen a la selección de
cepas resistentes y son capaces de reducir la carga microbiana en heces (Vangroenweghe et al.,
2020). El Programa Nacional de Salud Animal en Cuba incluye medidas de
diagnóstico, control y vigilancia epidemiológica para esta enfermedad. A pesar de este conocimiento, son escasos los
estudios que comparan cuantitativamente la dinámica epidemiológica de un mismo
brote en diferentes categorías productivas dentro de una misma granja.
Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue caracterizar
los indicadores epidemiológicos claves (prevalencia, incidencia, mortalidad y
letalidad) de un brote de DP en las categorías porcinas de preceba y
reproductora, para comprender mejor los factores que determinan la dinámica
diferencial de la enfermedad.
MATERIALES
Y MÉTODOS
Diseño
experimental y población de estudio
Se llevó a cabo un estudio epidemiológico observacional de tipo
longitudinal y retrospectivo durante un brote con diagnostico presuntivo con
signos clínicos y hallazgos anatomopatológicos compatibles con DP en preceba y
reproductoras de la raza Landrace. El mismo ocurrió
en una granja comercial de ciclo completo ubicada en la UEB La Guayaba,
perteneciente a la Empresa porcina en La Habana, en el poblado La Paila cerca
de vía monumental Km 121/2 Cotorro, provincia de La Habana. El brote
tuvo una duración de ocho semanas. La población de estudio se dividió en dos categorías productivas con manejo y alojamiento
independientes:
1. Categoría preceba:
32 animales en etapa de crecimiento (post-destete), alojados en naves de alta
densidad, con 60 días de edad y un peso promedio de 20 kg.
2. Categoría
reproductora: 257 animales (cerdas gestantes y lactantes), alojadas en naves
individuales o jaulas de parición, con una edad de 370 días y un peso
aproximado de 180 kg.
Este estudio se basó en
el análisis retrospectivo de datos clínicos rutinarios recopilados por el
servicio veterinario de la granja como parte del programa de monitoreo
sanitario obligatorio. Se garantizó la confidencialidad de los registros y el
cumplimiento de las normas de bienestar animal.
Recolección de
datos
Para el análisis
epidemiológico se agruparon los datos por semana. Se trabajó con animales con
signos clínicos y lesiones compatibles con la DP. Para cada categoría y semana
se registró el número de animales susceptibles al inicio del período, los
enfermos iniciales, los animales recuperados, las muertes atribuibles a la
enfermedad y los nuevos casos de DP basados en signos clínicos compatibles:
diarrea mucohemorrágica. Se calcularon los
indicadores epidemiológicos para la enfermedad según Kouba (1987).
En las tablas 1 y 2 se
presenta el resumen semanal de los datos epidemiológicos del brote de DP
correspondientes a ocho semanas consecutivas, los cuales fueron utilizados para
calcular los indicadores epidemiológicos en las categorías de precebas y reproductoras.
Tabla 1. Datos primarios por semanas de la categoría preceba.
|
Variables
epidemiológicas |
|||||||||
|
Semanas |
A. S |
E. I |
N. E |
E. T |
R |
F |
S |
T/V |
EF |
|
1 |
32 |
2 |
8 |
10 |
0 |
0 |
0 |
0 |
10 |
|
2 |
32 |
10 |
5 |
15 |
0 |
0 |
0 |
0 |
15 |
|
3 |
32 |
15 |
5 |
20 |
0 |
5 |
0 |
0 |
15 |
|
4 |
27 |
15 |
5 |
20 |
0 |
5 |
0 |
0 |
15 |
|
5 |
22 |
15 |
3 |
18 |
12 |
1 |
0 |
0 |
5 |
|
6 |
21 |
5 |
4 |
9 |
5 |
1 |
0 |
0 |
3 |
|
7 |
21 |
3 |
0 |
3 |
1 |
0 |
0 |
0 |
2 |
|
8 |
21 |
2 |
0 |
2 |
2 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Leyenda: A.S: Animales susceptibles,
E.I: Enfermos al inicio, N.E: Nuevos enfermos, E.T: Enfermos totales, R:
Recuperados, F: Fallecidos, S: Sacrificados, T/V: Traslados o ventas, EF:
Enfermos finales.
Tabla 2. Datos primarios por semanas de la categoría reproductora.
|
Variables epidemiológicas |
|||||||||
|
Semanas |
A. S |
E. I |
N. E |
E. T |
R |
F |
S |
T/V |
EF |
|
1 |
227 |
10 |
48 |
58 |
0 |
0 |
7 |
0 |
51 |
|
2 |
220 |
51 |
38 |
89 |
0 |
0 |
3 |
0 |
86 |
|
3 |
214 |
86 |
25 |
111 |
0 |
0 |
5 |
0 |
105 |
|
4 |
200 |
105 |
0 |
105 |
15 |
0 |
4 |
0 |
76 |
|
5 |
219 |
76 |
0 |
76 |
18 |
0 |
0 |
0 |
57 |
|
6 |
218 |
57 |
0 |
57 |
25 |
0 |
1 |
0 |
31 |
|
7 |
218 |
31 |
0 |
31 |
19 |
0 |
0 |
0 |
12 |
|
8 |
218 |
12 |
0 |
12 |
12 |
0 |
2 |
0 |
0 |
Leyenda: A.S: Animales susceptibles, E.I: Enfermos al inicio,
N.E: Nuevos enfermos, E.T: Enfermos totales, R: Recuperados, F: Fallecidos, S:
Sacrificados, T/V: Traslados o ventas, EF: Enfermos finales.
Los sacrificios en
reproductoras en la semana (1, 2, 3, 4, 6 y 8) correspondieron a animales en
condiciones críticas (deshidratación severa, anorexia prolongada y bajo peso
extremo) que no respondieron al tratamiento aplicado a los 7 días de postinfección, siguiendo el protocolo de bienestar animal
de la granja. Para el cálculo de indicadores, los animales recuperados
clínicamente se consideraron nuevamente susceptibles a partir de la semana
siguiente a su recuperación, dado que B. hyodysenteriae puede establecer infecciones recurrentes
o estado de portador.
Indicadores epidemiológicos globales calculados
1.
Prevalencia
de Período (PPe): (Número de animales enfermos en la
semana/total de animales susceptibles de ese periodo) x 100.
2.
Prevalencia
Promedio (PP): (Promedio de todos los animales enfermos/el promedio de animales
susceptibles) x100
Indicadores epidemiológicos calculados
Ø Prevalencia Momentánea (PM): (Número de
animales enfermos al inicio/ Total de animales susceptibles de la categoría) x
100.
Ø Incidencia Positiva (IP): (Número de nuevos
enfermos / Total de animales susceptibles) x 100.
Ø Incidencia Negativa (IN): (Número de animales
recuperados + fallecidos + sacrificados + traslados y vendidos / total de
animales susceptibles) x 100.
Ø Incidencia Negativa por Recuperación (INR):
(Número de animales recuperados en la semana / Total de animales susceptibles
en la categoría) x 100.
Ø Mortalidad (M): (Número animales fallecidos +
sacrificados/ Total de animales susceptibles en la categoría) x 100.
Ø Letalidad (L): (Número de fallecidos / Número
de animales enfermos) x 100.
Análisis estadístico
Se realizó un análisis comparativo de los
indicadores epidemiológicos (letalidad, prevalencia máxima de período y
mortalidad global) entre las categorías preceba y reproductora. Para cada
indicador se construyó una tabla de contingencia de 2 × 2. Se calculó el Riesgo
Relativo (RR) con su intervalo de confianza del 95 % (IC 95 %) como medida de
asociación. La comparación de proporciones se realizó mediante la prueba exacta
de Fisher, considerando un nivel de significación estadística de p < 0,05.
Los restantes indicadores epidemiológicos
(PM, IP, IN e INR) se presentan de manera descriptiva mediante gráficos de
tendencia temporal, sin comparación estadística inferencial, debido a su
naturaleza de series temporales con autocorrelación y al riesgo de inflación
del error tipo I por comparaciones múltiples.
Los cálculos se efectuaron con el software Epizoind
complementado con las funciones estadísticas del programa Epi Info™ versión 7.2 (CDC, s.f.). No se imputaron datos
faltantes ni se ajustaron comparaciones múltiples dado el carácter descriptivo
y exploratorio del estudio.
RESULTADOS
Y DISCUSIÓN

En el presente estudio, el diagnóstico
presuntivo de la DP se caracterizó en las reproductoras por anorexia, cambios
en las heces (moco gelatinoso y finas estrías de
sangre), deshidratación y bajo peso. En las precebas
se observó deshidratación, diarrea mucohemorrágica
(Figura 1) y olor fétido en las heces. Burrough
(2024) afirma que los primeros signos clínicos de la DP son a
menudo anorexia y excreción de heces blandas. El curso de la enfermedad es
variable, sin embargo, por lo general la diarrea aumenta en gravedad y
rápidamente se vuelve mucohemorrágica con mucosidad
copiosa y sangre visible. La enfermedad prolongada conduce a deshidratación,
flancos hundidos y pérdida notable de peso.
Figura 1. Diarrea mucohemorrágica en cerdos de preceba afectados por
disentería porcina.
Otro elemento que
confirmó la DP en el brote fueron las principales lesiones anatomopatológicas a
nivel de colon en cinco cadáveres, como las describe Roca (1973) y Burrough (2024), tales como edema mesocolónico moderado y
lesiones de la mucosa en el vértice del colon espiral. La mucosa afectada se
observó con inflamación mucohemorrágica variable y
cubierta con una capa de moco de transparente a ligeramente opaca, con manchas
de sangre en suspensión. Además, se evidenció la acumulación de una mezcla de
sangre, fibrina y restos necróticos en la luz colónica.
En la figura 2 se
observa que la PPe alcanzó en las precebas
un máximo de 81,82 % en la semana 5, lo que sugiere que la población de esta
categoría estuvo en riesgo y eventualmente enfermó. En las reproductoras se
apreció un máximo del 52,50 % en la semana 4 que indica que la enfermedad nunca
llegó a afectar a una proporción alta de la población.

Figura 2. Prevalencia de Período por disentería porcina en cerdos
de la categoría preceba y reproductora.
La prevalencia promedio
durante el brote fue de 46,6 % en precebas y de 31,19
% en reproductoras. Estos valores ponen de manifiesto que, en las precebas, casi la mitad de los animales estuvieron enfermos
durante las semanas de estudio y en las reproductoras el impacto de la
enfermedad fue mucho menor.
En precebas
la ausencia de una vacuna efectiva explica la prevalencia extremadamente alta,
ya que no existen vacunas comerciales con alta eficacia comprobada (Alvarez-Ordóñez et al.,
2013). En reproductoras, aunque se alcanzó la prevalencia más baja (52,50 %),
esta sigue siendo significativa y, sobre todo insuficiente para detener la
propagación debido al mismo desafío ambiental persistente. Burrough (2017)
indica que sin un plan de vacunación efectivo y sin corrección del agua, la
enfermedad se vuelve endémica con picos de prevalencia en semanas específicas
según la categoría etaria (Figura 3).
El rápido ascenso de la PM en precebas indica una alta transmisión del agente patógeno
dentro de una población susceptible. Este patrón es consistente con lo descrito
por Alvarez-Ordóñez et al. (2013), quienes señalan que la DP afecta primordialmente a
cerdos en crecimiento. La elevada transmisión estuvo asociada al incumplimiento
de medidas preventivas, entre ellas el uso de agua proveniente de una presa, de
aspecto turbio y con una calidad sanitaria no satisfactoria, que superaba los
+16 NMP de coliformes/100 ml de agua. Además, no se disponía de una alternativa
de agua potable. Además, los animales carecían de un plan de inmunoprofilaxis preventiva efectivo contra la enfermedad.
Estudios como el de Arthur et al. (2025) afirman que el control y
prevención de la DP dependen de antibióticos y prácticas de bioseguridad no
vacunales. Los péptidos de defensa del huésped han surgido como alternativas
para tratar y prevenir este problema de salud.

Figura 3. Prevalencia Momentánea de disentería porcina en cerdos
de las categorías preceba y reproductora.
En la figura 4, la IP en las precebas siguió un patrón casi idéntico a la PM, lo cual
sugiere que todos los nuevos casos ocurrían en animales sanos (no recuperados
previamente). El pico de la epidemia se sitúa claramente en la transición de la
semana 4 a la 6. Este patrón epidémico agudo se explica por la alta
densidad poblacional y la transmisión fecal-oral continua sin barreras
efectivas.
Una
vez que el agua contaminada introdujo el agente, la propagación fue rápida
debido a la ausencia de medidas de aislamiento y a la imposibilidad de separar
animales enfermos de sanos. En
contraste, el descenso de la IP en reproductoras desde la semana 1 sugiere una
transmisión más lenta y controlada. El cese de nuevos casos a partir de
la semana 4, a pesar de seguir consumiendo agua contaminada indica que la
exposición continua al agua no fue suficiente para mantener la transmisión
activa
Esta diferencia se debió a que, aunque las
reproductoras recibieron la inmunoprofilaxis según
plan establecido, se les administró metronidazol y lincomicina y continuaron
recibiendo agua contaminada debido al inadecuado manejo de las fuentes de
abasto. Aunque se recibió agua de camiones cisterna, el uso continuo de agua de
presa contribuyó a que surgieran nuevos animales enfermos. Zeeh
et al. (2017) en su revisión sobre
métodos de epidemiología molecular para B.
hyodysenteriae, destacan que la transmisión
fecal-oral es altamente eficiente en sistemas de producción intensiva,
especialmente en poblaciones sin exposición previa, lo que explica la rápida
saturación de la curva epidémica observada en los precebas.
Wallgren (2024) sostiene que B. hyodysenteriae es ubicua, aunque
presente en niveles bajos en cerdos sanos

Figura 4. Incidencia Positiva de disentería porcina en cerdos de
las categorías preceba y reproductora.
En la figura 5 la IN refleja la tasa de salida
de la condición de enfermos, ya sea por recuperación, muerte, sacrificio o
venta de los animales. En las precebas el valor más
alto se registró en la semana 5 (59,09 %), donde algunos animales enfermos se
recuperaron y a su vez la aparición de una muerte. Sin embargo, en las reproductoras
la IN tuvo un pico del 14,5 % en la semana 4 donde apareció el más alto índice
de animales recuperados de esta categoría, pero a su vez la aparición de 10
muertes para luego descender a partir de la semana 4. Esto sugiere
que se implementaron medidas recuperativas efectivas en esa categoría. En
reproductoras se aplicaron tratamientos y que hubo sacrificios sanitarios como
lo plantean en sus estudios (Hampson y Burrough, 2019) que se deben aplicar tratamientos
y alojamientos a los animales que tengan la enfermedad.

Figura 5.
Incidencia Negativa de disentería porcina en cerdos de las
categorías preceba y reproductora.
En cuanto a la INR, la
aparición de animales recuperados es un punto de inflexión clave. En las precebas a partir de la semana 5 cuando la IN comienza a
descender, la INR empieza a aumentar significativamente (54,54 %). Se logró
controlar y extinguir el brote rápidamente. El hecho de que la INR se
mantuviera baja en algunas semanas en reproductoras sugiere que también
influyeron positivamente varias medidas recuperativas que se estaban aplicando
de manera adecuada (Figura 6). Las precebas
resultaron más afectadas probablemente como resultado del tipo de antibiótico
administrado, lo que limitó la recuperación de los animales.

Figura 6.
Incidencia Negativa por Recuperación de disentería en cerdos de las categorías
preceba y reproductora.
La dinámica de la
enfermedad en las precebas mostró un ciclo clásico de
un brote agudo con una fase de crecimiento, una meseta y una fase de declive.
Con respecto a la dinámica en las reproductoras fue notablemente diferente,
caracterizándose por un patrón de baja intensidad y rápida resolución sin
alcanzar una fase epidémica explosiva. Está
marcada diferencia concuerda con lo reportado por Hampson
et al. (2019), los autores señalan
que este patrón de baja intensidad y resolución rápida es característico de las
infecciones causadas por cepas de Brachyspira spp. de débil
hemólisis o baja patogenicidad. Los brotes agudos en animales jóvenes son
típicos de la introducción del patógeno en poblaciones sin inmunidad previa,
mientras que el patrón de baja intensidad se asocia a factores protectores
dependientes de la edad, como la maduración del microbiota intestinal y la
mayor integridad de la barrera mucosa (Harris et al., 1972; Burrough, 2017).
La mortalidad en precebas comenzó a manifestarse en la semana 3 con un
máximo del 18,52 % en la semana 4. En reproductoras la causa fundamental de los
sacrificios fue por DP que estaban bajo peso en condiciones críticas, sin
embargo, fue prácticamente nula en todo el período en las reproductoras con un
valor de 7 % en la semana 4 (Figura 7). Debido al incumplimiento de las medidas
preventivas y recuperativas, algunos animales no mejoraban con los tratamientos
aplicados, incluso en la categoría de reproductoras, donde las medidas también
se incumplieron.
La diferencia en la susceptibilidad y desenlace
clínico entre categorías es un reflejo de lo que en epidemiología se conoce
como "efecto de la edad". Estudios previos sugieren que la DP
experimental se reproduce más fácilmente en cerdos jóvenes de 6–8 semanas que,
en adultos, presumiblemente debido a la maduración del microbiota intestinal y
a la mayor capacidad de regeneración del epitelio colónico en animales adultos.
Aunque estos mecanismos no se evaluaron en el presente estudio constituyen una
hipótesis plausible que deberá investigarse en futuros trabajos.

Figura 7.
Mortalidad por disentería porcina en cerdos de las categorías preceba y reproductora.
La letalidad alcanzó
valores del 25 % en las semanas 3 y 4 en precebas.
Aunque en las reproductoras la letalidad alcanzó su máximo en la semana 4 con
9,52 % (Figura 8). Un punto crítico en la letalidad estuvo presente al final
del brote en precebas (50 % en semana 8). El destete
induce un conjunto de estresores psicosociales, nutricionales y ambientales que
afectan la homeostasis intestinal, reducen la capacidad digestiva y absortiva, incrementan el estrés oxidativo y alteran la
composición microbiana caracterizados por una disminución de bacterias
beneficiosas productoras de ácidos grasos de cadena corta (como Alloprevotella y Oscillospira)
y un incremento de grupos potencialmente patógenos, incluidos Campylobacteraceae y Fusobacteriaceae.
Además, se ha demostrado que la función de la barrera intestinal se ve
comprometida inmediatamente después del destete, con un aumento de la
permeabilidad y de la inflamación local. Este escenario fisiológico favorece la
invasión y multiplicación de patógenos entéricos (Upadhaya
et al., 2021; Tang et al., 2022). En el presente brote, es
probable que la vulnerabilidad intestinal propia del período posdestete haya contribuido a la mayor susceptibilidad de
los animales y a la rápida diseminación de B. hyodysenteriae.
Burrough (2017)
describe que las lesiones características de la DP (degeneración epitelial,
hipersecreción de moco y hemorragia multifocal) tienden a ser más extensas y
severas en animales jóvenes, debido a que su mucosa colónica tiene una tasa de
recambio celular diferente a la de los adultos. Esto explica por qué una vez
enfermos, las precebas progresaron a un deterioro
clínico más grave.
Adicionalmente, la cepa involucrada podría
poseer factores de virulencia específicos. Estudios genómicos recientes de
Pérez-Pérez et al. (2025) han
demostrado que ciertos linajes de B. hyodysenteriae (particularmente L6 y L7) presentan una
mayor dotación de genes de virulencia, incluyendo genes plasmídicos para la
síntesis de ramnosa (rfb)
que modulan la pared celular, y sistemas de captación de hierro que favorecen
la persistencia y severidad de la infección. La letalidad en reproductoras
alcanzó solo el 9,52 % en la semana 4 (sin muertes, solo sacrificios), lo que
representa el indicador más contrastante entre ambas categorías. Esto sugiere
que el manejo y tratamiento en esta categoría fue más efectivo para prevenir la
muerte.

Figura 8.
Letalidad por disentería porcina en cerdos de las categorías preceba y
reproductora.
El análisis comparativo (Tabla 3) mostró que las precebas
presentaron una letalidad global de 21,9 % mientras que en reproductoras no se
registraron muertes atribuibles a DP, solo sacrificios sanitarios, por lo que
hay una diferencia altamente significativa (p<0,0001, prueba exacta de
Fisher). La mortalidad global fue
significativamente mayor en las precebas, y la
prevalencia máxima del período también resultó altamente significativa para
esta categoría, lo que indica que las precebas son
desproporcionadamente más afectadas en todos los indicadores de severidad.
Tabla 3.
Comparación de indicadores epidemiológicos entre precebas
y reproductoras.
|
Indicador (%) |
Precebas (n=32) |
Reproductoras(n=257) |
RR (IC 95 %) |
Valor P (Fisher) |
|
Letalidad global |
21,9 |
0 |
No calculable |
<0,0001 |
|
Prevalencia máxima de periodo |
82,2 |
52,5 |
1.91 (1,45-2,51) |
<0,0001 |
|
Mortalidad global |
21,9 |
8,6 |
2,55 (1,18-5,52) |
0,014 |
p<0.0001 indica diferencias altamente significativas.
Dinámica de transmisión
La transmisión en las precebas se caracterizó como un brote epidémico agudo. En
reproductoras, la transmisión fue lenta y contenida, típica de un brote
esporádico o de baja intensidad, menor densidad animal o mejores prácticas de
bioseguridad. La persistencia del brote en precebas
durante 8 semanas vs. el rápido control en reproductoras podría relacionarse
con la capacidad de supervivencia ambiental de B. hyodysenteriae. Boye et al. (2001) demostraron que esta
espiroqueta puede sobrevivir hasta 112 días en heces porcinas mantenidas a
bajas temperaturas, lo que facilita la reinfección continua en categorías con
alta densidad y menor higiene.
Por otro lado, sería
pertinente investigar la presencia de roedores como posibles transmisores. Backhans et al. (2011), mediante estudios de
tipificación molecular (RAPD y PFGE), demostraron que cepas idénticas de B. hyodysenteriae circulan entre roedores y cerdos dentro
de una misma granja, y que los aislamientos de roedores poseen los mismos genes
de virulencia plasmídicos que las cepas porcinas.
Consideraciones
sobre tratamientos y perspectivas
Varios estudios se han realizado sobre fármacos
para el tratamiento preventivo y terapéutico de la DP. Olson y Rodabaugh (1976) demostraron que la combinación
lincomicina-espectinomicina administrada en el
alimento durante 8 semanas funciona como preventivo de la DP inducida
experimentalmente. En Cuba, la aplicación de tratamientos masivos con dimetridazol (520 ppm en el pienso durante 7 días) logró
reducir de forma significativa la morbilidad y la mortalidad por DP, con una
diferencia altamente significativa (p < 0,0001) y un efecto protector
latente durante al menos 120 días (Ruano, 2002). La combinación de una terapia
con metronidazol y la aplicación de un modelo matemático específico permite
pronosticar la recuperación de cerdos afectados por disentería hemorrágica porcina
con un nivel de certeza del 92,5 %, resultado que puede aplicarse a cualquier
unidad porcina comercial (Pérez y Mantilla, 2013).
CONCLUSIÓN
El agente patógeno
afectó de manera diferenciada a las dos categorías productivas, evidenciándose
diferencias marcadas tanto en la incidencia positiva como en la incidencia por
recuperación. La edad parece explicar parte de esta variabilidad, dado que los
animales adultos mostraron mayor resiliencia clínica, mientras que los jóvenes
fueron notablemente más susceptibles. Asimismo, factores de manejo como la
deficiente calidad del agua y la ausencia de un plan de vacunación efectivo se
asociaron a la persistencia del brote. Aunque no puede establecerse una
relación causal directa, la asociación observada resalta la necesidad de
implementar intervenciones correctivas para reducir el impacto de futuros
episodios.
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Contribución
de los autores
Concepción
y diseño de la investigación: MCC, OCM, KBC, MAP, DRP; análisis e
interpretación de los datos: MCC, OCM, KBC, MAP, DRP, GGA; redacción del
artículo: MCC, MAP, DRP, GGA.
Los autores declaran que no existe
conflicto de intereses.