Genética y Reproducción
Reseña
Impacto
del estrés calórico en la tríada clínica y el perfil hemático de los búfalos de
agua: una revisión. IV. Respuestas fisiológicas
Impact of heat stress on the
clinical triad and hematological profile of water
buffaloes: a review. IV. Physiological
responses
Héctor Pérez Esteban *
, Alina Mitat Valdés **
, Adela Labrada
Velázquez *![]()
*Universidad Agraria de La Habana (UNAH), Cuba.
**Centro de Investigación para el Mejoramiento
Animal de la Ganadería Tropical, Cuba.
Correspondencia: perezestebanhector51@gmail.com
Recibido: Julio, 2026; Aceptado: Julio, 2026;
Publicado: Agosto, 2026.
Antecedentes: El estrés calórico compromete la capacidad de
adaptación, el bienestar y la productividad de los búfalos de agua. Su
susceptibilidad se relaciona con particularidades anatómicas y fisiológicas que
limitan la disipación de calor, lo cual es especialmente relevante en sistemas
tropicales. En Cuba se registraron valores del índice temperatura-humedad (ITH)
entre 75 y 89, superiores a los intervalos de confort descritos para la
especie. Objetivo. Analizar las
respuestas fisiológicas y hematológicas de los búfalos ante el estrés calórico,
evaluar los principales indicadores utilizados para su identificación y
examinar las estrategias de mitigación con mayor respaldo experimental. Desarrollo: Los límites de ITH variaron
entre estudios: se propusieron 68–72 para estrés leve, 73–76 para estrés
moderado y ≥77 para estrés severo, mientras que otra clasificación
delimitó ausencia de estrés entre 56,71–73,21, estrés moderado entre
73,22–75,39; severo entre 75,40–80,27 y crítico a partir de 80,27. La
frecuencia respiratoria constituyó uno de los indicadores más sensibles: la
exposición solar directa elevó sus valores a 35,63 vs. 25,64 resp/min en animales con sombra. Los sistemas de aspersión
y ventilación redujeron la frecuencia respiratoria a 22,83 vs. 30,83 resp/min y la frecuencia cardíaca a 38,36 vs. 60,19
latidos/min. En búfalas Murrah, la estación cálida
incrementó los neutrófilos a 42,5 % vs. 35,8 % y redujo los linfocitos a 52,3 %
vs. 59,6 %, con aumento de la relación neutrófilos/linfocitos. Conclusiones: La interpretación
conjunta del ITH, la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca, la
temperatura rectal y los indicadores hematológicos permitió valorar con mayor
precisión la respuesta al calor. La sombra, el enfriamiento activo, el acceso
al agua y el ajuste del manejo redujeron la carga fisiológica asociada al
estrés calórico.
Palabras clave: Palabras
clave: Búfalos de agua; estrés calórico; indicadores fisiológicos (Fuente: MeSH)
Background: Heat stress compromises
the adaptive capacity, welfare, and productivity of water buffaloes. Their
susceptibility is associated with anatomical and physiological characteristics
that limit heat dissipation, which is particularly relevant in tropical
systems. In Cuba, temperature-humidity index (THI) values ranging from 75 to 89
have been recorded, exceeding the comfort ranges described for the species. Objective. To analyze the
physiological and hematological responses of buffaloes to heat stress, evaluate
the main indicators used for its identification, and examine the mitigation
strategies with the strongest experimental support. Development:
THI
thresholds varied among studies: values of 68–72 were
proposed for mild stress, 73–76 for moderate stress, and ≥77 for severe
stress, whereas another classification defined absence of heat stress at
56,71–73,21, moderate stress at 73,22–75,39; severe stress at 75.40–80.27, and
critical stress at ≥80,27. Respiratory rate was one of the most sensitive
indicators: direct solar exposure increased values to 35,63 vs. 25,64
breaths/min in shaded animals. Sprinkler and ventilation systems reduced
respiratory rate to 22,83 vs. 30,83 breaths/min and heart rate to 38,36 vs.
60,19 beats/min. In Murrah buffaloes, the hot season
increased neutrophils to 42.5% vs. 35.8% and reduced lymphocytes to 52,3% vs.
59,6%, with an increase in the neutrophil-to-lymphocyte ratio. Conclusions: The joint interpretation of THI, respiratory rate,
heart rate, rectal temperature, and hematological indicators allowed a more
accurate assessment of the response to heat. Shade, active cooling, access to
water, and management adjustments reduced the physiological load associated
with heat stress.
Keywords: Heat stress; physiological
indicators; water buffaloes (Source: MeSH)
INTRODUCCIÓN
El estrés
calórico (EC) constituye uno de los principales desafíos ambientales para el
bienestar y la productividad de los animales de granja. En los búfalos de agua,
la pigmentación oscura de la piel, la escasa cobertura pilosa y la menor
densidad de glándulas sudoríparas, en comparación con los bovinos,
limitan la disipación de calor. La especie compensa esta desventaja mediante
ajustes fisiológicos y conductuales, como el
aumento de la frecuencia respiratoria (FR), los cambios circulatorios, el
acceso al agua y la búsqueda de sombra. Sin
embargo, cuando la exposición al calor persiste,
aumenta el costo fisiológico de la termorregulación (Petrocchi
Jasinski et al.,
2023; Mitat Valdés et al., 2024).
En Cuba, el
riesgo de EC adquiere especial importancia debido
a las características climáticas y a las condiciones de algunos sistemas ganaderos. En unidades
bovinas ubicadas en ambientes próximos a la crianza bubalina
se registraron valores del índice temperatura-humedad (ITH) entre 75 y 89
(Nápoles et al., 2022; González
Prieto et al., 2024; Guerra Rojas et al., 2024). Además, en 2023 Cuba
registró la segunda temperatura media anual más alta desde 1951, con una
anomalía de +1,31 °C respecto a la media de 1961-1990 (Fonseca Rivera et al., 2024). A esta carga climática se
añadieron, en determinados sistemas, limitaciones en la disponibilidad de
sombra, agua y áreas de baño, recursos que favorecen la disipación de calor
(Labrada Velázquez et al., 2025).
Cabe señalar que los valores
de ITH disponibles para Cuba no se establecieron específicamente en poblaciones
bubalinas ni se diferenciaron por categorías
productivas y grupos etarios.
En este
contexto, la presente revisión
tuvo como objetivos: analizar
las respuestas fisiológicas y hematológicas asociadas al EC en los búfalos de
agua, comparar los límites de ITH propuestos para identificar distintos grados
de carga calórica, examinar los cambios en la FR, la frecuencia cardíaca (FC) y
la temperatura rectal (TR), valorar indicadores endocrinos, metabólicos y
hematológicos, y evaluar estrategias de mitigación con respaldo experimental,
con énfasis en las prioridades de los sistemas de producción bubalina tropicales cubanos.
DESARROLLO
Índice temperatura-humedad como
indicador ambiental del riesgo de estrés calórico
El ITH se ha utilizado ampliamente para estimar el
riesgo de EC, porque
integra la temperatura del aire y la humedad relativa, variables de fácil
registro. Sin embargo, no representa por sí solo la carga de calor recibida por
el animal, pues no incluye directamente la radiación solar, la velocidad del viento
y la duración de la exposición ni la recuperación nocturna. Esta limitación adquiere especial importancia en
sistemas tropicales, donde valores similares de ITH pueden acompañarse de distintas
medidas de mitigación, como la ventilación, la radiación y el acceso al
enfriamiento (Petrocchi Jasinski
et al., 2023).
Los límites propuestos para los
búfalos variaron entre estudios. Umar et
al. (2021) establecieron valores de 68–72 para EC leve, 73–76 para EC
moderado y ≥77 para EC severo, a partir de cambios fisiológicos
observados en búfalos de río en una región subtropical de la India. Sharma et al. (2023) identificaron 74,37 como
valor óptimo de referencia en la población evaluada. Ismail et al. (2026) propusieron cuatro
categorías: sin EC (56,71–73,21), moderado (73,22–75,39), severo (75,40–80,27) y crítico (≥80,27). Estas diferencias no
constituyen contradicciones, sino evidencia de que el límite biológico depende
de la población, la edad, el estado fisiológico, el sistema de alojamiento, la
duración de la exposición y los indicadores que se emplearon para definir la respuesta.
Ismail et al. (2026) demostraron, además, que la modificación del ambiente altera la exposición: durante 47
días, el sistema tradicional alcanzó un ITH medio de 79,30 ± 0,47 y acumuló 29
días críticos; mientras que el sistema adaptativo redujo el ITH a 72,02 ± 0,42 y
eliminó la categoría crítica. El estudio incluyó 12 búfalas primíparas en
lactación tardía en un rebaño, por lo que sus límites requieren validación
antes de extrapolarse a otras categorías y sistemas.
La comparación entre estudios mostró que el ITH
constituye una herramienta útil para clasificar el riesgo ambiental, pero sus
límites varían según la población, el estado
fisiológico, las condiciones de alojamiento y los indicadores utilizados para
definir el EC (Umar et al., 2021;
Sharma et al., 2023; Ismail et al., 2026). Por ello, su
interpretación requiere asociarlo con respuestas fisiológicas, particularmente FR, FC
y TR (Petrocchi Jasinski et al., 2023; Ismail et al., 2026).
Tabla 1. Límites del índice temperatura-humedad
utilizados para caracterizar el estrés calórico en búfalos de agua.
|
Referencia |
Población
o condición |
ITH |
Interpretación |
|
Umar et
al. (2021) |
Búfalos de río; región subtropical de India |
68–72 |
EC leve |
|
73–76 |
Moderado |
||
|
≥77 |
Severo |
||
|
Sharma et
al. (2023) |
Búfalos de río; ambiente subtropical |
74,37 |
Valor óptimo estimado para la población evaluada |
|
Ismail et
al. (2026) |
12 búfalas lecheras primíparas; 47 días |
56,71–73,21 |
Sin EC |
|
73,22–75,39 |
Moderado |
||
|
75,40–80,27 |
Severo |
||
|
≥80,27 |
Crítico |
||
|
Cuba, 2022–2024 |
Unidades bovinas próximas a sistemas bubalinos |
75–89 |
Riesgo ambiental; no constituye umbral bubalino
validado |
Nota.
Los límites dependieron de la población, las condiciones ambientales, el estado
fisiológico y los criterios empleados para definir la respuesta. Los valores en
Cuba describieron el ambiente de unidades bovinas y no se interpretaron como
límites validados para búfalos.
Respuesta fisiológica de la tríada clínica ante el
estrés calórico
La FR constituye una de las primeras
respuestas detectables al aumento de la carga calórica, porque la mayor
ventilación favoreció la evaporación respiratoria. Omran
y Foda (2023) registraron 35,63 respiraciones/min bajo radiación solar directa
vs. 25,64 con sombra. Ismail et al.
(2026) observaron 27,96 ± 0,16 vs. 23,73 ± 0,07 respiraciones/min en sistemas naturales y
adaptativos, respectivamente (p < 0,05), y reportaron una correlación positiva
entre la FR y el ITH (r = 0,81; p < 0,05)
en el grupo sin adaptación. La magnitud de la respuesta depende de la edad, la actividad, la
humedad y el acceso al enfriamiento.
La FC mostró una respuesta menos
uniforme y no debe interpretarse de forma aislada. Bhuradia
et al. (2023) encontraron que la
aspersión con ventilación redujo la FC a 38,36 latidos/min vs. 60,19 y la FR a 22,83 vs.
30,83 respiraciones/min (p < 0,05), lo que evidenció una menor demanda
termorreguladora.
La TR aumenta cuando los mecanismos de disipación
no logran compensar la ganancia de calor. De Matteis et al. (2024) informaron valores de 39,9 °C con ITH 79,27 vs. 39,1 °C con
ITH 63,42. En contraste, Yadav et al. (2022) observaron un aumento de la FR con ITH >80
mientras la TR permaneció alrededor de 38,3 °C. Una FR elevada con TR estable
indicó compensación activa; el aumento simultáneo de ambas variables señaló una
carga más próxima a superar la capacidad de disipación. La tabla 2 resume los resultados representativos.
Tabla 2. Magnitud de los cambios fisiológicos, asociados a la carga
calórica y su mitigación en búfalos.
|
Estudio/condición |
ITH
o ambiente |
Cambio
fisiológico |
Interpretación |
|
Omran y Foda (2023) |
Radiación directa vs. sombra |
FR: 35,63 vs. 25,64 resp/min |
La radiación elevó la demanda evaporativa |
|
Bhuradia et al.
(2023) |
Control vs. aspersión + ventilación |
FR: 30,83 vs. 22,83 resp/min; FC: 60,19 vs.
38,36 lat/min |
El enfriamiento redujo la carga fisiológica |
|
De Matteis et al. (2024) |
ITH 79,27 vs. 63,42 |
TR: 39,9 vs. 39,1 °C |
La TR aumentó en la estación cálida |
|
Ismail et al. (2026) |
Sistema natural vs. adaptativo |
TR: 38,93 ± 0,01 vs. 37,91 ± 0,04 °C; FR: 27,96 ± 0,16 vs. 23,73 ±
0,07 resp/min |
La adaptación ambiental redujo FR y TR; p < 0,05 |
Nota. FR: frecuencia respiratoria; FC:
frecuencia cardíaca; TR: temperatura rectal; ITH: índice temperatura-humedad.
Las comparaciones procedieron de diferentes diseños y no constituyeron valores
de referencia universales.
Jadeo y equilibrio ácido-base
El jadeo representa una intensificación de la
respuesta respiratoria cuando la FR basal deja de ser suficiente para
mantener la termorregulación. La humedad elevada reduce la eficacia de la evaporación y aumenta el trabajo ventilatorio (Petrocchi Jasinski et al., 2023; Hassan et al., 2025). La hiperventilación
intensa puede aumentar la eliminación de CO2 y desplazar el
equilibrio ácido-base hacia alcalosis respiratoria. La evidencia directa en
búfalos sometidos específicamente a EC es limitada; Nangia et al. (1980), en búfalos sometidos a ejercicio, demostraron
aumento del pH sanguíneo y disminución de la presión de CO2,
compatible con alcalosis. Por ello, el jadeo indica una carga severa, pero la
alcalosis requirió mediciones de pH, pCO2 y bicarbonato para su
confirmación.
Respuestas endocrinas
La adaptación endocrina integra la respuesta al estrés y el
ajuste metabólico. En búfalas Murrah lactantes
sometidas a ITH de 73-90, Yadav et al. (2016) observaron, en julio,
concentraciones de cortisol de 4,96 ng/mL sin enfriamiento frente a 2,94 ng/mL
con nebulización; la prolactina alcanzó 150,4 frente a 77,29 ng/mL,
respectivamente (p < 0,05). Estos cambios reflejan la activación del eje
hipotálamo-hipófisis-adrenal y ajustes asociados con la disipación de calor.
Las hormonas tiroideas mostraron una
respuesta menos uniforme. La reducción de T3 y T4 puede
disminuir el metabolismo basal y la producción endógena de calor; sin embargo, Yadav et al. (2016) no encontraron cambios significativos de T3
ni una interacción periodo × tratamiento significativa
para T4. Por ello, el cortisol y la prolactina resultaron biomarcadores más consistentes en ese diseño,
mientras la interpretación de las hormonas tiroideas requirió considerar la edad, el estado de lactación, la duración del EC, la época del año y el manejo.
Consumo de materia seca, función ruminal y
producción de leche
La reducción del consumo de materia
seca (CMS) disminuye (o limita) la termogénesis asociada con la ingestión y la
fermentación, aunque también restringe el aporte energético. Dicha respuesta no fue uniforme
entre los estudios
y dependió de la intensidad del EC, la aclimatación y el enfriamiento (Wankar et al.,
2021; Petrocchi Jasinski et al., 2023). En condiciones cálidas y
húmedas, Ahmad et al. (2017)
demostraron que la combinación de sombra, ventilación y aspersión aumentó el
CMS y la producción de leche respecto a la sombra sola (Tabla 3).
La carga calórica también modificó la
comunidad bacteriana y el metaboloma ruminal, con
cambios compatibles con alteraciones de la fermentación y del aprovechamiento
energético (Wang et al., 2022). La
pérdida productiva no dependió exclusivamente del CMS, los cambios endocrinos,
circulatorios y redox también afectaron el metabolismo sistémico.
Ismail et al. (2026) cuantificaron una relación estrecha entre el ambiente y la producción: 22,94 ± 0,47 kg/d
de leche en el sistema natural frente a 35,15 ± 0,61 kg/d en el adaptativo (p<0,05). En el
primero, el ITH se correlacionó negativamente con la producción diaria (r =
-0,92). La tabla 3 integra estos resultados sin asumir una respuesta única para
el CMS.
Tabla 3. Relación entre
carga calórica, consumo de materia seca y producción de leche en búfalos.
|
Estudio |
Condición
térmica/manejo |
CMS |
Producción
de leche |
|
Ahmad et
al. (2017) |
Verano cálido-húmedo: sombra |
13,24 ± 0,45 |
5,66 ± 0,23 |
|
sombra+ventilador |
14,56 ± 0,22 |
7,27 ± 0,20 |
|
|
sombra+ventilador+aspersión |
14,73 ± 0,35 kg/d |
10,45 ± 0,79 kg/d; p < 0,05 |
|
|
Wankar et
al. (2021) |
Exposición simulada a 25,
30, 35 y 40 °C |
Sin variación significativa del CMS entre
tratamientos |
No evaluada |
|
Ismail et
al. (2026) |
ITH natural 79,30 ± 0,47 vs. adaptativo 72,02 ± 0,42 |
No se cuantificó directamente; se informó menor apetito bajo EC |
22,94 ± 0,47 vs. 35,15 ± 0,61 kg/d; p < 0,05; r ITH–leche =
−0,92 en sistema natural |
Nota.
CMS: consumo de materia seca; ITH: índice temperatura-humedad; S: sombra; SV:
sombra + ventilador; SVA: sombra + ventilador + aspersión. Los diseños no
permitieron establecer una reducción universal del CMS por unidad de ITH.
Respuestas hematológicas e inmunitarias
El perfil hemático reflejó
modificaciones asociadas con la estación y el estado fisiológico. Vasantha et al. (2024) evaluaron búfalas Murrah periparturientas durante
el verano e invierno y registraron un ITH significativamente mayor en verano.
En esa estación aumentaron el recuento eritrocitario, la hemoglobina, la MCH y
la MCHC, mientras que el MCV fue mayor en invierno (p<0,05); el recuento
leucocitario total y los monocitos no mostraron diferencias entre estaciones.
Además, la hemoglobina, la SOD, el GSH y el MDA variaron significativamente
durante el periodo de transición (p<0,05). Estos resultados indicaron que la
interpretación del perfil hemático requirió considerar conjuntamente la carga
ambiental y el estado fisiológico de los animales.
El perfil hemático reflejó ajustes
del volumen plasmático, el transporte de oxígeno y la distribución
leucocitaria. Vasantha et al. (2024) encontraron en búfalas Murrah
periparturientas mayores recuento eritrocitario,
hemoglobina, MCH y MCHC durante el verano, mientras el MCV fue mayor en
invierno (p<0,05); el recuento leucocitario total y los monocitos no
cambiaron significativamente. La heterogeneidad indicó que los cambios
eritrocitarios dependieron del estado hídrico, fisiológico y de la duración de
la exposición.
La relación neutrófilos/linfocitos
(N/L) ofreció una señal complementaria de activación del estrés. Saini et al.
(2022) registraron 42,5 % de neutrófilos en la estación cálida-húmeda vs. 35,8
% en invierno y 52,3 % de linfocitos vs. 59,6 %, respectivamente. La
neutrofilia y la linfopenia elevaron la relación N/L,
un
patrón
compatible con la acción de los glucocorticoides, aunque no específico del EC (Petrocchi Jasinski et al., 2023).
La interpretación mejoró al
incorporar biomarcadores redox. Vasantha et al. (2024) observaron mayor SOD y MDA
en verano y mayor GSH en invierno (p < 0,05). Ismail et al. (2026) encontraron niveles de MDA de 12,4 vs. 8,4 mM/mL y de catalasa de 1,84 vs. 1,08 mM/mL en la leche del sistema natural
vs. adaptativo (p<0,05). El aumento simultáneo de productos de oxidación y
defensas antioxidantes indicó una respuesta compensatoria, no una mejora del
estado redox (Tabla 4).
Tabla 4. Cambios
hematológicos y biomarcadores asociados con diferente carga calórica en
búfalos.
|
Indicador |
Condición
de mayor carga calórica |
Condición
de menor carga calórica |
Interpretación/estudio |
|
Neutrófilos |
42,5 % |
35,8 % |
Aumento en la estación cálida-húmeda (Saini
et al., 2022) |
|
Linfocitos |
52,3 % |
59,6 % |
Disminución en la estación cálida-húmeda (Saini
et al., 2022) |
|
Relación N/L |
Aumentó |
Menor |
Marcador complementario de redistribución leucocitaria (Saini et al.,
2022) |
|
TEC, Hb, MCH, MCHC |
Mayores en verano |
Menores en invierno |
Diferencias significativas (Vasantha et al., 2024) |
|
MDA en leche |
12,4 mM/mL |
8,4 mM/mL |
Exposición natural vs. manejo adaptativo (Ismail et al., 2026) |
|
Catalasa en leche |
1,84 mM/mL |
1,08 mM/mL |
Respuesta antioxidante compensatoria; (Ismail et al., 2026) |
Nota.
N/L: neutrófilos/linfocitos; TEC: conteo total de eritrocitos; Hb: hemoglobina;
MCH: hemoglobina corpuscular media; MCHC: concentración de hemoglobina
corpuscular media; MCV: volumen corpuscular medio; GSH: glutatión reducido;
MDA: malondialdehído; SOD: superóxido dismutasa. No
constituyeron intervalos clínicos de referencia.
Mecanismos celulares y moleculares de adaptación
La respuesta celular al EC incluyó la expresión
de proteínas de
choque térmico, cambios en el estado redox y ajustes de las rutas energéticas. Las HSP
actuaron como chaperonas para estabilizar proteínas; su incremento indicó
activación de la respuesta al calor, pero no equivalió por sí solo a una mayor tolerancia (Petrocchi Jasinski et al., 2023; Hassan et al., 2025).
El estrés oxidativo se manifestó cuando la producción de
especies reactivas de oxígeno superó la capacidad de neutralización, lo que
elevó los
indicadores de peroxidación lipídica, como MDA, y activó las defensas antioxidantes como
SOD, catalasa y GSH (De Matteis et al.,
2024; Ismail et al., 2026). Ismail et al. (2026) detectaron, además, una mayor expresión de AMPK,
HRH1 y mTOR bajo exposición natural al
calor. Estos marcadores son prometedores, pero aún carecen de puntos de corte validados por
raza, edad y estado productivo.
Efectos reproductivos asociados con la carga
calórica
En las hembras, el EC se asoció con
alteraciones endocrinas, ováricas y uterinas, menor expresión estral y
reducción de la eficiencia reproductiva durante los periodos cálidos (Abulaiti et al.,
2022; Hassan et al., 2025). La
magnitud varió entre poblaciones; por ello, el ITH debe correlacionarse
con la ovulación, los niveles
de progesterona,
la
tasa de gestación
y las
pérdidas embrionarias antes de atribuir la
disminución de fertilidad exclusivamente al calor.
En los machos, el EC elevó la
temperatura escrotal y el estrés oxidativo, y se asoció con menor calidad
seminal. Vasisth et
al. (2026) distinguieron sementales Murrah
estacionalmente afectados y no afectados y detectaron diferencias fisiológicas,
antioxidantes y de expresión génica, lo que evidenció una variación individual en la susceptibilidad.
La mitigación reproductiva comienza con la reducción de la carga
de calor. La sombra, el enfriamiento, la disponibilidad de agua y el ajuste alimentario
protegen el ambiente sistémico de los gametos; la sincronización y la
programación de servicios en periodos frescos facilitan el manejo, pero no corrigen lesiones térmicas ya
establecidas (Hassan et al., 2025).
Integración de respuestas y estrategias de
mitigación
La evidencia revisada indica una secuencia integrada: la
carga ambiental activa primero mecanismos respiratorios y circulatorios;
cuando la compensación resulta insuficiente, aumentan la TR y se intensifican
los cambios
endocrinos, hematológicos, redox, metabólicos y reproductivos. La edad, la
lactación, la adaptación previa, la genética, la disponibilidad de agua, la sombra y la duración
del EC modifican esta
secuencia (Figura 1).

Figura 1. Secuencia
integrada de respuestas fisiológicas, hematológicas, endocrinas y metabólicas
asociadas con el estrés calórico y principales puntos de mitigación. Fuente:
elaboración propia a partir de Napolitano et
al. (2023), Petrocchi Jasinski
et al. (2023), De Matteis et al. (2024), Hassan et al. (2025) e Ismail et al. (2026).
Las intervenciones ambientales
mostraron los efectos más consistentes. La nebulización o inmersión redujo FR y
TR y limitó el aumento de cortisol y prolactina (Yadav
et al., 2016), mientras la aspersión
con ventilación redujo la FR y la FC (Bhuradia et
al., 2023). Ismail et al. (2026)
demostraron que un manejo adaptativo redujo el ITH medio de
79,30 a 72,02 y aumentó la producción diaria de leche en 53,29 %. El beneficio
dependió del clima, de la disponibilidad de agua y del diseño y mantenimiento de las instalaciones.
Las estrategias nutricionales
complementaron el control ambiental. La alimentación en las horas más frescas, el mantenimiento del
balance hídrico-electrolítico y una dieta que sostenga el aporte energético ayudan a reducir el costo del EC,
pero no sustituyen a la sombra, el agua y el enfriamiento (Wang et al., 2022; Hassan et al.,
2025).
Perspectivas futuras
Las prioridades de investigación
deben avanzar desde la descripción hacia la validación de decisiones de
manejo. En Cuba se requiere: establecer límites de ITH específicos para búfalos
por región, época del año, edad y estado productivo; vincularlos con TR, FR,
FC, jadeo, consumo, producción, perfil hemático y biomarcadores; evaluar
sensores y sistemas de enfriamiento de bajo costo; comparar eficacia, consumo
de agua, energía y costo; e incorporar registros de resiliencia en los
programas de selección. Estas acciones permitirían convertir el ITH en una
herramienta de alerta y manejo adaptada a los sistemas bubalinos
cubanos.
CONCLUSIONES
El EC
desencadena una secuencia integrada de respuestas. La FR es el indicador más
sensible y suele aumentar antes
que la TR; la FC muestra mayor
variabilidad, mientras que la
elevación sostenida de la TR evidencia una menor
capacidad compensatoria. El jadeo refleja una
respuesta respiratoria más intensa que puede alterar
el equilibrio ácido-base. Por ello, la interpretación simultánea de FR, FC y TR, en
relación con el ITH permite una valoración más
precisa de la carga calórica.
Los cambios
endocrinos, hematológicos, redox y metabólicos amplían
la evaluación. El cortisol, la prolactina, la relación
N/L y los indicadores oxidativos aportan información complementaria, aunque ninguno constituyó un marcador universal. La sombra,
el agua y el enfriamiento activo muestran la
evidencia más consistente para reducir la carga fisiológica y deben integrarse
con la alimentación y la vigilancia clínica. Para Cuba, la prioridad consiste en
validar límites propios de ITH y asociarlos con respuestas fisiológicas,
hematológicas y productivas.
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Concepción y
diseño de la investigación: HPE, AMV, ALV; análisis e interpretación de los
datos: HPE, AMV, ALV; redacción del artículo: HPE, AMV, ALV.
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.